La sra. Ramírez.

La pareja de policías llegó hasta la puerta de la casa desde donde, supuestamente, se había realizado la llamada telefónica avisándoles que algo ocurría dentro de la misma. Llamaron a la puerta y abrió una mujer de avanzada edad en bata ya que eran cerca de las 02:00 de la noche.

– Buenas noches señora – dijo uno de los agentes. – ¿Ha llamado usted a la policía?.

– Así es joven – respondió la anciana. – El motivo es que no dejo de escuchar ruidos en mi cuarto de baño, como si hubiese alguien dentro y yo soy viuda, es decir, que vivo sola.

La pareja de policías avanzó hasta el WC y vieron que la puerta estaba cerrada pero que la luz estaba encendida y que se veía la sombra, por debajo de la puerta, de alguien moviéndose dentro del mismo, además se escuchaba como si hubiese algún grifo abierto y no dejaba de correr el agua.

– Policía, abra la puerta y salga lentamente, por favor, o nos veremos en la obligación de sacarle nosotros mismos – dijo uno de los agentes, mientras que la sombra seguía moviéndose. Viendo que la persona que había dentro no respondía intentaron abrir la puerta, sin éxito, y luego echarle abajo, con el mismo resultado.

Uno de los agentes comenzó a registrar el resto de la casa por si había alguien dentro en alguna habitación y percibió un extraño olor a podrido por toda ella, pero por educación no dijo nada a la dueña. Después de varios intentos de abrir la puerta del cuarto de baño, la luz se apagó y el agua dejó de correr. En eso momento el policía pudo abrir la puerta y observó que nada ni nadie había dentro. Cuando miró para atrás la anciana tampoco estaba en la habitación. Preguntó a su compañero si estaba con ella pero le contestó que no. Alarmados buscaron por toda la casa sin resultado positivo y fueron a llamar a la vecina pensando que a lo mejor, la dueña asustada, se había refugiado en casa de ésta.

– Buenas noches señora – dijo el policía cuando la vecina abrió la puerta. – Perdone que la moleste a estas horas pero, ¿le importaría indicarme si su vecina está aquí con usted?.

– ¿Mi vecina?, ¿la sra. Ramírez? – preguntó la mujer muy extrañada. – Debe tratarse de una broma de mal gusto, ¿no?, la pobre sra. Ramírez murió hará más de un mes. Tuvo un accidente en el cuarto de baño cuando se disponía a bañarse. Nos dimos cuenta porque a la vecina de abajo le comenzó a gotear agua a través del techo de su cuarto de baño. Fue terrible, cuando entramos la encontramos en el suelo de su WC y del grifo de la bañera no dejaba de salir agua. Debería llevar una semana así porque toda la casa olía bastante mal. Una desgracia, señores, era una muy buena persona…

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