Vía Crucis Magno.

Adios al vía crucis magno del 2.013 sevillano. La lluvia, tan querida por labriegos y campesinos en época de sequía, ha impedido la salida de las 14 hermandades que iban a representar la pasión de Cristo. Y ¿por qué?, no es la primera vez, ni seguro será la última, que la lluvia joroba la peregrinación de hermandades y beatos por las calles sevillanas, y yo me pregunto, ¿qué podríamos hacer para que no vuelva a ocurrir?.

Pues bien, está claro que no podemos impedir que llueva, pero sí podemos protegernos de la lluvia, como hacemos con un paraguas. Si el ayuntamiento sevillano hiciera caso de las ideas que tuvimos la Semana Santa pasada Luis, Cristóbal y un servidor, hoy el Vía Crucis Magno hubiese podido transitar tranquilamente hasta la Catedral.

La brillante idea… Toldos, toldos y carpas que protejan los pasos de la lluvia a lo largo de toda la calle Sierpes y Avda. hasta llegar a la Catedral.

Y ahora saltarán los listos contradiciéndome argumentando que así no se mojarán en el centro pero que sí lo harán durante el resto del recorrido… pues NO. Se construyen una especie de paraguas para los misterios, al estilo palio de las vírgenes para proteger las figuras de la lluvia. Más simple que el mecanismo de un chupete.

Si es que lo hay que hacer es recoger menos dinero para cirios, coronas de oro, y para celebrar comilonas y cenas a cuenta de los hermanos socios de hermandades y buscar medidas para que el sevillanito de a pie, el fiel capillita pueda disfrutar de su hermandad en la calle.

Lucky. Up the Chunguitos.

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